Cómo mejorar más rápido
- Milena Clavijo
- 17 ene 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 26 jun 2020

Si realmente quieres lograr lo que te propones…debes estar dispuesto a equivocarte haciéndolo.
Muchas veces.
El ganador del premio Nobel de física Niels Bohr, conocido por sus contribuciones en la comprensión del átomo y la física cuántica, afirmó que un experto “es aquel que ha cometido todos los errores posibles en un tema específico”. Es decir que, aquellos que logran grandes cosas, ¡son los que se han permitido equivocarse más veces que todos los demás!
Lo que pasa es que no nos enteramos de todo lo que hay detrás del logro.
Necesitamos dejar de ver el hecho de fallar/ equivocarnos / tener un revés como una señal para abandonar o detenernos en nuestro propósito.
Si nos mentalizáramos desde el principio, siendo conscientes de que fallar y equivocarnos forma parte del proceso, no habría tantas personas abandonando sus sueños, ni perdiendo su motivación para encontrar el trabajo que les gusta.
El asunto es que para nadie es fácil lidiar con los errores, los fallos, la crítica destructiva y mucho menos con el ‘escarnio público’ que a veces viene junto con ellos, sea que provenga de quienes te conocen o de aquellos que no.
Pero lo cierto es que la crítica y los errores, aunque puedan afectarnos, también nos enseñan. Y si somos inteligentes, podemos aprender para continuar evolucionando y acercándonos a lo que deseamos, en vez de dejarnos amedrentar y echar para atrás.
Al principio de mi carrera como escritora, después de haber publicado un par de artículos muy bien recibidos por los lectores en revistas de circulación nacional, recibí sobre otro de mis artículos un comentario destructivo en internet, donde dicho sea de paso, algunos al amparo del anonimato escriben cualquier cosa.
Aquel comentario me desanimó muchísimo. Dejé de proponer un tiempo temas a los editores porque el veneno del mensaje había minado mi confianza. ¿Por qué alguien querría leer lo que tengo que decir?, me preguntaba.
Uno de mis mentores me sacó del bache. En una charla casual sobre mi estancamiento me preguntó por qué quería publicar lo que escribía. “Porque me ilusiona contarle a otros sobre las cosas que encuentro valiosas, mostrar por qué desde mi punto de vista ese tema es importante… porque analizar los temas que me interesan y argumentarlos es un placer”, le respondí.
“¿Entonces cuál es el problema?”, me preguntó, “Si usted ya sabe lo que quiere hacer y lo está haciendo lo mejor que puede, entonces ya está lista para salir y que la critiquen. Aproveche esas críticas para mejorar donde le parezca que tienen razón y deseche el resto. Usted ya no necesita aprobación para seguir adelante, debe auto-gestionarse. La crítica es dura, pero usted debe tener la piel gruesa para recibirla y la mente abierta para analizarla. Los que valoren su esfuerzo recibirán con agrado sus aportes y así sea en menor medida, se lo harán saber”.
Al día siguiente estaba proponiendo temas otra vez.
Anthony Moore, escritor y coach, estima que si no estás dispuesto a fallar, no llegarás a ser mejor que el promedio, si bien te va. “Si quieres convertirte en una versión extraordinaria de tí mismo, debes estar dispuesto a fallar. Un montón. El fracaso trae humildad. Desarrolla tu carácter, te ayuda a reírte de tus errores y a no tomarte las cosas tan en serio. Exponerte a fallar y equivocarte es como sacar una planta de la sombra y exponerla a la luz solar: se incrementará tu tasa de crecimiento 10 veces”.
La verdad es que exponernos a fallar constantemente en algo que realmente estamos intentando lograr es uno de los sentimientos más difíciles de soportar y muy pocos lo toleran, explica Moore, pero las personas que tienen éxito hacen lo que las otras no están dispuestas a hacer, que es caerse n veces y levantarse n+1, y ese es precisamente el secreto: estar dispuesto a caer y levantarse cuantas veces sea necesario.
Finalmente, este experto aconseja buscar de frente la crítica, la retroalimentación, y las oportunidades de aprender a través de intentar y equivocarte. “Aprenderás mas cayéndote en 3 meses de lo que la mayor parte de la gente aprende en 3 años. Fallar no te hace peor, de hecho es una de las maneras de mejorar más rápido”, concluye.
¡¡Atrevámonos a equivocarnos!!
Lee más de Anthony Moore en https://www.anthonymoore.co/blog
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